La antropología, un arma contra el bullying

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Mark Friis Hau – LinkedIn

Como en una gran parte de países occidentales, el acoso escolar, o bullying, ha sido hasta ahora un gran problema en Dinamarca. El bullying no solo afecta el bienestar durante la infancia y adolescencia de quienes lo sufren, sino que también puede tener consecuencias en la vida adulta. Puede llegar a incrementar la soledad, las probabilidades de desempleo y el riesgo de suicidio entre las víctimas.

Buscando abordar este problema, la escuela pública danesa ha incorporado con mucho éxito métodos etnográficos. Más específicamente, han trabajado y desarrollado el concepto antropológico de “comunidad” para entender mejor porqué algunos/as niños/as hacen bully, y qué se puede hacer para solventar el problema. Esta estrategia cualitativa ha tenido resultados increíblemente positivos.

Tal como muestran los resultados de este año del estudio de la OMS llamado Health Behaviour in School-aged Children (HBSC), el proyecto llevado a cabo por la escuela pública danesa ha conllevado una reducción drástica del porcentaje de niños/as en edad escolar que habían hecho bullying. En las últimas dos décadas, el bullying en Dinamarca ha pasado del 40% (1998) al 5% (2018).

Fuente: University of Southern Denmark, HBSC

Esta caída significa que solo 1 de cada 20 niños experimentó bullying en 2018, en comparación con 1 de cada 3 en 1998, y ha colocado a Dinamarca en la cima de los países europeos con más éxito luchando contra el bullying. Solo la superan Islandia y Suecia, que también han hecho un uso intensivo de métodos cualitativos para combatir el acoso escolar entre los escolares.

“En lo que hemos tenido éxito es en ampliar el término del ‘bienestar’”, dice Jannie Moon Lindskov, directora del Centro Danés para el Ambiente Escolar (DCUM). “Ya no miramos al niño individual que está intimidando o siendo intimidado. Ahora miramos a la comunidad de la clase. Creo que esto nos ha ayudado a impulsar este desarrollo positivo” (Folkeskolen.dk).

La investigadora Helle Rabøl Hansen, que estudia el acoso escolar a través de métodos etnográficos, observa cómo el bullying crea una comunidad dañina entre los que intimidan, y genera sentimientos de aislamiento para quienes lo sufren. De esta manera, el bullying se convierte en una estrategia de supervivencia social que crea fuertes sentimientos de pertenencia dentro del grupo y efectos nocivos para los excluidos. Sin embargo, Rabøl Hansen argumenta que es precisamente este sentido de comunidad lo que puede detener el acoso escolar, solo que debe aplicarse a la clase en completo. “Aquí es donde los maestros entran en escena. Los alumnos y alumnas necesitan sentir que están trabajando juntos en algo: proyectos sociales y educativos deben ir de la mano”.

El potencial de la antropología en el diseño de mejores políticas no yace solamente en sus métodos. Como se ve en este caso, las investigaciones cualitativas llevadas a cabo en escuelas para aprender sobre el bienestar de los niños han sido instrumentales para reducir el bullying. Pero más allá de ello, los investigadores parece que han adoptado un conocimiento antropológico más profundo de la relacionalidad de la comunidad y de la importancia de las relaciones interpersonales.

Al poner énfasis en la comunidad, no es de extrañar que los métodos etnográficos y la antropología hayan tenido mucho que ofrecer en la exitosa lucha de Dinamarca contra el acoso escolar. Desde Malinowski hasta Anthony Cohen o Fredrik Barth, antropólogos y antropólogas han trabajado durante décadas con temas de pertenencia, comunidad y relaciones dentro y fuera del grupo. La antropología está bien preparada para investigar y combatir problemas sociales como el bullying, que tiene causas profundamente relacionales pero efectos económicos y psicológicos negativos a largo plazo. Y además, tal como muestra el ejemplo de Dinamarca, los métodos cualitativos también pueden hacer la diferencia cuando se quieren combatir problemas sociales complejos a un nivel local.

Sin embargo, como antropólogos tenemos que ser mejores en reconocer las contribuciones teóricas de nuestra disciplina, como claramente indica el hecho que muchas de estas iniciativas están basadas en conocimientos antropológicos. Hoy en día, donde como antropólogos estamos ganando reconocimiento por nuestros métodos etnográficos y cualitativos, tenemos que ser conscientes que somos más que una metodología. Compartimos unos cimientos, o lo que Cris Shore, pionero en el estudio de la antropología pionero, ha llamado una sensibilidad antropológica. Esta sensibilidad deriva primariamente del hecho que nos tomamos en serio una multiplicidad de diferentes perspectivas y prácticas. La disonancia entre nuestra manera de pensar y la de otros crea incertidumbre, pero es en esta oscilación del conocimiento y de las perspectivas que nace el conocimiento antropológico. Tal como Shore y Trnka (2013) escriben, el contexto lo es todo en la antropología (2013:15).

Y ha sido el enfocarse en el contexto relacional lo que ha ayudado a eliminar casi completamente el bullying en Dinamarca.


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