Un café con Jeanette Blomberg

Jeanette Blomberg trabaja en el Centro de Investigación Almaden de IBM en California y es profesora adjunta en la Universidad de Roskilde, Dinamarca. Su rama de investigación es el análisis organizacional, donde estudia las relaciones entre acción humana, producción de datos digitales, análisis de datos, negocios y sociedad. En su libro más reciente, Una antropología de los servicios, investiga cómo los servicios se conceptualizan hoy en día y los posibles beneficios de adoptar una perspectiva antropológica en su diseño. Antes de asumir su posición en IBM, trabajó en el Centro de Investigación de Xerox Palo Alto (PARC), en Sapient Corporation y en el Instituto de Tecnología de Blekinge, en Suecia.


¿Cómo conseguiste tu primer trabajo como antropóloga? ¿Con qué retos, posibilidades y circunstancias te encontraste?  

Justo después de obtener mi doctorado en antropología hice substituciones en el departamento de antropología de la Universidad de California, Davis. Pero mi primer trabajo fuera de la academia fue en el Centro de Investigación de Xerox Palo Alto (PARC – Xerox Palo Alto Research Center), donde me contrataron para estudiar el uso de una nueva copiadora que justo salía al mercado. Había una especie de incógnito alrededor de esta copiadora. Las evaluaciones que hacían los usuarios de ella no correspondían con el rendimiento real calculado según el número de llamadas al servicio técnico. El estudio etnográfico que llevé a cabo reveló que había otros factores “sociales” y organizacionales que afectaban la experiencia de los usuarios con la copiadora que habían que tenerse en cuenta más allá del número de veces que se llamaba al servicio técnico. Este estudio demostró claramente que la tecnología, en este caso una copiadora, no podía definirse aisladamente del “contexto” socio-material de su uso.

Al acabar este estudio, me dieron la oportunidad de quedarme en Xerox PARC ayudando al grupo de diseño industrial y de factores humanos a desarrollar diferentes maneras de entender in situ el uso de copiadoras (y otras tecnologías emergentes).

¿En qué momento de tu carrera profesional te has desarrollado más como antropóloga? 

No creo que haya habido un período de mi carrera donde me haya desarrollado más como antropóloga que en otros. He seguido aprendiendo sobre cómo aplicar e integrar mi formación y sensibilidades antropológicas en los muy diferentes ambientes donde he trabajado e investigado. Los proyectos en los que he trabajado han sido diferentes según el foco del proyecto, los colaboradores con quiénes he contado y el contexto organizacional. Después de los más de 30 años que llevo trabajando como antropóloga, sigo aprendiendo y adaptándome a cada situación particular.

Ahora mismo trabajo en un proyecto para diseñar una herramienta “cognitiva” que ayude a arquitectos técnicos altamente cualificados a definir soluciones informáticas. Esta herramienta la estamos desarrollando usando una metodología ágil que requiere hacer un seguimiento incremental y reiterativo y mantenernos conectados a su desarrollo a lo largo del tiempo. Así que el foco de estudio y el contexto van cambiando continuamente, y el reto es encontrar patrones que se mantengan a través de este cambio.

¿Cómo usas concretamente la antropología en tu trabajo? ¿Puedes compartir un proyecto en específico? 

La antropología constituye los cimientos de mi trabajo, tanto las metodologías y técnicas que utilizo como las sensibilidades conceptuales y epistemológicas que adopto. Mi foco investigativo son las prácticas laborales y organizacionales, a menudo en el contexto del diseño y desarrollo de nuevas tecnologías.

Un proyecto reciente donde participé fue un estudio de la introducción de una herramienta agilizadora de procesos de trabajo (workflow tool) en las respuestas de servicios técnicos a clientes. Los usuarios se resistían a adoptar esta herramienta y nuestro estudio etnográfico acerca de cómo los trabajadores la utilizaban nos dio respuestas al porqué no se estaba adoptando como se esperaba, así como ideas para diseñar una herramienta más útil. Al implementar nuestras ideas de diseño, la adopción de la herramienta creció, ya que los trabajadores que tenían que utilizarla ahora se veían también beneficiados por su uso.

¿Qué aportas tú de particular como antropóloga a tu lugar de trabajo? 

Mis investigaciones aportan maneras alternativas de concebir las relaciones entre trabajo, tecnología y prácticas organizacionales. El reto ha sido encontrar la manera de transmitir estas perspectivas alternativas como para que tengan un impacto real en la organización donde trabajo. Con los años he aprendido a apreciar los cambios pequeños e incrementales. Aunque normalmente persigamos un cambio grande y radical, debemos trabajar con la certeza de que los cambios pequeños se van acumulando con el tiempo.

Y nunca sabes cuándo algo que dijiste o hiciste en algún momento cambió el curso de los eventos en maneras que nunca te habrías imaginado. He habido gente que a lo largo de los años ha venido a mí y me ha dicho que empezaron a ver el mundo de una manera diferente después de trabajar en un proyecto conmigo donde llevamos sensibilidades antropológicas a la mesa.

¿Cuál ha sido el mejor consejo que has recibido en tu carrera? Basada en tu propia experiencia, ¿qué consejo darías tú a unx antropólogx principiante?

El mejor consejo que he recibido fue que uno debe estar dispuesto a ceder, a la vez que debe saber cuándo decir “no” si algo no tiene sentido o transgrede sus valores éticos. Y al decir “no”, hacer su mejor para aportar alternativas para seguir avanzando. El papel del detractor es solitario y con el tiempo pierde su habilidad de influenciar el cambio. Está bien ser crítico, pero uno es aún más efectivo si su crítica viene acompañada de ideas para abordar los temas/problemas identificados.

Mi consejo para todo antropólogo empezando su carrera es que valore a sus colegas y cultive alianzas en el trabajo. Que intente encontrar la bondad en los otros y darse cuenta de que puede ser que vean el mundo diferente a uno mismo, y que esto no es algo negativo. Se puede aprender de otros y uno puede también ayudarles a que vean las cosas de maneras distintas. Al final del día, cuando uno mira hacia atrás y ve todos sus años de carrera, lo que valora más son estos momentos donde trabajó con otros y descubrió que no lo podría haber hecho solo.


Fotografía de la portada: Cait Opperman, 2018

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